
No quiero decir que no me gustó. Me encantó, incluso. Pero
si tuviéramos que hablar de un top, nunca pondría a Symphonia en él. ¿Por qué?
No por su modo de juego, ya que amo los mapas abiertos y el sistema de batalla.
Tampoco por sus gráficos, porque entiendo que no es nuevo y para su tiempo fue
más que suficiente. No por su historia, Graces F y Xillia tienen unas mucho
menos desarrolladas. Menos por sus personajes, cuando tiene un par de mis favoritos
en todos los que he jugado hasta el momento.
Nada de eso.
Mi problema con Tales of Symphonia es el modo en que se
cuenta la historia, en algo tan incómodo para referirse en un videojuego como
es la narrativa. En términos sencillos, los personajes tienen mogollón de
potencial, el desarrollo de los hechos de igual modo, posee muchísimo por
contar y desde múltiples aristas, pero pareciera que fuera una cámara apuntando
hacia la esquina del plano, perdiendo de foco lo más interesante. No se pierden
los hechos, se pierde la emoción sobre los mismos. No te alcanzas a
sobreexcitar en un momento porque te lanzan una escena que no termina de
generar ese llanto. ¡No lloré en todo el juego! Y lo digo yo, que suelto
lagrimones en todas las escenas que lo buscan. No sé si es la pérdida excesiva
de tiempo en lo de Colette, que la raptan-rescatan-raptan-rescatan, o el dejar
de lado instancias interesantísimas como Yuan, o incluso Kratos, con el que al
menos se agradece esa fugada escena en Flanoir.
Y no diré nada de Mithos. Es que en serio, llega a dar rabia
que 4000 años signifiquen esa batalla final a partir de puras pataletas. Me
costó digerirlo, para qué mentir.
Pero ahora viene lo bueno. Las ovas. Sé que existieron
problemas mayúsculos con Ufotable por el tema de la demora en la salida de los
volúmenes, lo que aprecié de inmediato en la calidad de animación de unas y
otras. Pero pasando de ello, son una maravillita que viene de perilla a los
vacíos sentimentales del juego, que llamo yo. Genis de verdad sufre, se siente,
y te da pena. Para qué decir todo lo que ocurre con Zelos, que agradezco además
que hayan optado por su final por sobre el de Kratos, al que no le veo pies ni
cabeza. También soy club papi, pero esa muerte del traidor es lo más ridículo
del juego, porque manda a la mierda toda la evolución del personaje.
Y para coronar, están los omakes. ¡Qué buenos que son! No
tienen desperdicio alguno, así como los bendecidos openings, con Tenku no
canaaria y Ho-n-to-u-so a la cabeza.
Mi experiencia con esta historia ha sido entonces
complicada. Debo confesar también que lo dejé tirado por los ¾ de completado ya
que hubo un momento en que no podía con él, lo que fue si no me equivoco cuando
iban hacia el pobladito elfo. Lo duro era ver que todo lo que los comentarios
me decían no se cumplía, y me dejaba más helada. Insisto, me encantó, pero me
dio tanta rabia al mismo tiempo que hasta ahora sufro de la frustración.